A mí siempre me cuestionan el hecho de que yo nunca quiero enterarme ni ver cosas sanguinolentas, catastróficas o simplemente tristes. Ellos nunca entienden mi respuesta, pero no es su culpa, no puedo enojarme con ellos, ya que no están lo suficientemente evolucionados para comprenderlo. Ellos niegan todo tipo de causas 'sobrenaturales' y sólamente se remiten a reaccionar de forma retrógrada, continuando este ciclo que afecta aún más su vida y cada vez es más difícil de salir y conocer la verdad. Del mismo modo, estas personas son aquellas que ante cierta situación, se limitan a pensar lo peor que puede pasar, juegan con el peligro de la palabra con una idea quizás de predecir a partir de este recurso lo que pueda llegar a suceder o con una intención de 'yo sabía que esto iba a pasar'. Con esto me refiero al poder que tiene nuestro pensamiento. Ya se que muchos consideran esto como algo patético o carente de fundamento, pero de hecho ellos mismos lo son porque su vida cambiaría al considerar este supuesto y siempre teniendo en cuenta cómo se haya comportado uno como persona. Esto es real. Como dice Paulo Coelho en una nota de la revista Viva de este domingo, "nosotros somos lo que pensamos. Todo lo que somos surge de nuestros pensamientos. Con el pensamiento, construimos y destruimos el mundo. (...) Tu imaginación puede provocarte más daño que tu peor enemigo. Pero, una vez que controles tus pensamientos nadie puede ayudarte tanto." Nuestra palabra es una reproducción fiel de nuestro pensamiento. Todo lo que pensemos, digamos e incluso veamos es el reflejo mismo de lo que nos ocurrirá. No hay nada tan poderoso como uno mismo, nuestro pensamiento tiene tanta energía que atrae aquello para lo que estemos preparados, el miedo es tan fuerte que aquello que nuestra mente ponga demasiada atención puede, por desgracia, sobrevenirnos. ¿A quién no le ha pasado que pensamos tan negativamente sobre determinada situación que termina sucediendo justamente para lo que estabamos predispuestos? Sin ir más lejos, de tan organizadora obsesiva que soy que no quiero que se me escape ni un mínimo detalle, tengo previsto hasta los imprevistos por decirlo de alguna manera. Un día iba al cine con mis amigas y yo, como en ese momento era costumbre mía, me encargaba de cronogramar con precisión los horarios de la función y otras funciones considerando algún inconveniente (digo 'en ese momento' porque me cansé de ser yo quien siempre tenga que planificar las salidas jaja). Tal fue el caso que, al estar todo planificado con tanta rigurosidad, traté de hacerme la 'capa de las organizaciones' diciendo que si surge un imprevisto entonces después yo vería qué hacía al respecto. Como resultado, toda esta arrogancia culminó con no poder ir a ver la película, pero no cualquier película, sino CREPÚSCULO, y hasta me tuve que ir a otro barrio de la Capital Federal, no para ver esa gloriosa película, sino para ver otra que ensima la sala era de las más malísimas que pueden existir en Buenos Aires. Como este, muchos casos, pero que me hicieron llegar a esta concepción y que afortunadamente está cambiando mi vida por completo para bien. Esto no lo digo yo; esto es Metafísica. Quizás esto sea nuevo para uno, por eso no cuesta nada con averiguar un poco más sobre este tema e intentarlo, mirar siempre para adelante, pensar siempre en positivo, ponernos en un plano más alto que el terror y las desgracias; esto no es ser utópica, porque si nos dejamos llevar por la impotencia es muy poco probable que salgamos de esto y el ciclo continúa y no hay eslabón diferente que termine con la cadena. Espero que mi humilde escrito sobre esta compleja ciencia pueda abrir alguna mente y así me sentiré satisfecha por cumplir mi objetivo.Virginia



