
Creo ser igual que los demás. Soy adolescente, tengo amigos, llevo una vida 'normal' y no sufro de ninguna patología. Ahora bien, el concepto 'igual' uno ya sabe que hablamos en sentido figurado, porque, en realidad, ya sabemos que cada persona es única. Uno es único porque aprende de sus experiencias cosas que modifican nuestro existir, nuestra manera de pensar y que, por qué no?, nos llegan en lo más profundo de nuestra alma. Este concepto ya lo tenía sabido; pero lo que me hizo refutar esta concepción fue un libro que verdaderamente coincide con mi pensamiento, que me llegó en lo profundo y que me estimula a estudiar aquello a lo que mi vida se va a dedicar. Si bien no terminé de leerlo, me quedo con uno de los aspectos fundamentales que encierra este libro: el sentido de la vida. Uno no es más que el motor que impulsa la realización de aquello que nos da sentido a la vida y que se relaciona con nuestro modo de ser únicos. En realidad, no importa que no esperemos nada de la vida, sino que la vida espere algo de nosotros. En este sentido, vivir significa asumir la responsabilidad de encontrar la respuesta correcta a las cuestiones que la existencia nos plantea, cumplir con las obligaciones que la vida nos asigna a cada uno en cada instante particular. Estas obligaciones y, consecuentemente, el sentido de la vida, cambian de una persona a otra, de un momento a otro, lo que hace imposible definir este sentido del que hablamos; aquí entraría el concepto de 'exclusividad' o 'unidad'. Por lo que terminemos de preguntarnos esta cuestión existencial que nos invade en momentos triviales y concentremonos en pasar cada instante de nuestra vida para darle sentido en diferentes momentos y hasta con cosas pequeñas, como un rato de amigos o un día soleado. Esas son las cosas que nos hacen disfrutar de nuestra existencia y que le dan su respectivo valor.
Virginia, 18 años.
Fuente: El hombre en busca de sentido, de Viktor Frankl.
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